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Para la Persona CVX
Se espera que un miembro de la CVX colabore en la misión de Cristo según su propia vocación y estado de vida en la Iglesia. y que haya reconocido en la Comunidad de Vida Cristiana su particular vocación en la Iglesia.
Esta vocación es una invitación a reordenar toda la vida poniendo a Jesús en el centro de ella. En la vocación cristiana se encuentra la inspiración para escoger un nuevo estilo de vida, la fuerza para perseverar en la vocación y la alegría para anunciar la Buena Noticia a los pobres, para promover el Reino de Dios, para amar y perdonar.
En los jóvenes, la pregunta sobre cómo seguir a Jesús no sólo les llevará a un nuevo modo de vivir la vida sino que les ayudará a tomar decisiones más libres sobre sus opciones de vida: su profesión, formar una familia, el celibato, el sacerdocio o la vida religiosa.
En los adultos, que tienen definida su vida familiar y profesional, la pregunta sobre cómo seguir a Jesús afectará ante todo al modo de vivir los compromisos hasta llegar a una transformación profunda y gradual de las relaciones con los demás, con los medios materiales y consigo mismos.
Para la Comunidad CVX
La CVX está llamada a ser, ante todo, una comunidad cristiana, una comunidad de amigos en el Señor, en donde se viva una experiencia real de Dios.
Gracias a esta experiencia se abre paso en la comunidad un deseo nuevo de estar junto a Cristo en misión en el mundo y de orientar su propia vida. Para ello pueden ser necesarias experiencias de contacto con la pobreza, la marginación y situaciones de dolor en nuestro entorno y la frecuente referencia a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
Esto lleva a que los miembros se abran como personas y como comunidad a un discernimiento apostólico permanente, decididos a seguir a Cristo y vivir según su estilo, convirtiéndose así en una comunidad apostólica en donde los integrantes del grupo se ayudan mutuamente a mantener encendido el celo apostólico y el servicio de calidad que la Iglesia espera de ellos.
El Compromiso en la CVX
Ser miembro de la Comunidad de Vida Cristiana presupone una vocación personal. Todos los miembros asumen un compromiso temporal, y con la ayuda de la comunidad comprueba su aptitud para vivir de acuerdo con el fin y el espíritu de la CVX. Pasado un período de tiempo adecuado se asume el compromiso permanente.
El compromiso no es más que presentarnos libremente ante el Señor y su Iglesia y dar signos visibles de aquello que hemos vivido y discernido en el corazón. Es un gesto semejante al compromiso matrimonial. Al proclamar delante de Dios y de los compañeros que nos comprometemos con una espiritualidad, con un estilo de vida, con una misión apostólica, expresamos visiblemente un discernimiento ya confirmado y una oblación hecha en nuestro interior.
Proclamamos públicamente que la Comunidad de Vida Cristiana es el cuerpo en donde vivimos el carisma que nos ha sido dado por el Espíritu del Señor.
* Tomado del documento: "Nuestro Carisma CVX" . |